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El T. rex de las sanguijuelas encontrado en Perú

En la selva, se encuentra cada cosa, insectos enormes, plantas extrañas, flores llamativas, es sin dudas, un lugar con formas de vida únicas. Las sanguijuelas son unas de ellas. Si bien es cierto, son muy conocidas no sólo en nuestro país, sino en muchas partes del mundo, especialmente, en zonas pantanosas, se caracterizan por chuparte la sangre hasta la saciedad. Sin embargo, una sanguijuela con dientes fue encontrada en las fosas nasales de nadadores de la selva peruana, ha llamado la atención de los investigadores sobre una nueva rama aún desconocida y horrorosa del árbol de la vida.

La Tyrannobdella rex, “el rey tirano de las sanguijuelas”, tiene el tamaño de un dedo meñique —no muy grande cierto— pero con una mandíbula con dientes cinco veces más grandes que aquellos encontrados en otras sanguijuelas. El primer espécimen fue encontrado por los doctores en 1997 en las fosas nasales de un niño de seis años del departamento de San Martín, que se quejaba de dolores de cabeza. El mismo año, la sanguijuela fue encontrada en un niño de 16 meses de Ayacucho. Hasta ahí solo habían dos casos reportados y no se le dio mucha importancia, tampoco se sabía d donde salían estas sanguijuelas. No fue hasta 10 años después que un tercer T. rex fue encontrado en la nariz de una niña de 9 años, que sintió como que lago se “deslizaba” por su nariz. Entonces, haciendo una investigación encontraron que todos estos niños se habían bañado en riachuelos de la Amazonía.

A este hábito de invadir los orificios del cuerpo y alimentarse de las membranas mucosas es conocido como hirudiniasis y ya se ha reportado en una variedad de especies de sanguijuelas del Oriente Medio, África y Asia. Sin embargo, los científicos han asumido que la T. rex y estas especies de sanguijuelas no están relacionadas, considerando sus hábitos de alimentación. Pero, al hacer un estudio más profundo, los investigadores encontraron semejanzas anatómicas y al hacer un estudio genético, se llegó a la misma conclusión. El T. rex y los otros alimentadores de membranas mucosas en realidad pertenecen al mismo grupo evolutivo. Las diferencias genéticas entre ellas reveló que el último ancestro común del T. rex y el resto de las sanguijuelas vivió hace unos 200 millones de años, cuando los dinosaurios alcanzaron dominar la Tierra. Entonces “un antepasado del T. rex pudo haber habitado la nariz de otro T. rex”.

Vía Wired Science.

se crea elemento 117

Un equipo conformado por rusos y norteamericanos lograron crear el elemento súper-pesado número 117 (Uus), el cual había permanecido esquivo porque ya fueron sintetizados los elementos 116 y 118 años atrás. Este elemento, que pesa un 40% más que el Plomo (Pb), fue sintetizado a partir de la colisión de un átomo de Calcio-48 (isótopo radiactivo del Ca con 20 protones y 28 neutrones) con un átomo de Berkelio-249 (isótopo radiactivo del Bk con 97 protones y 152 neutrones).

El trabajo fue muy arduo, primero fueron 250 días de irradiación del Bk en un Reactor de Isótopos de Alto Flujo en Oak Ridge, para obtener sólo 22mg de Bk-249. Luego se necesitaron de 90 días para separar y purificar el Bk-249 y finalmente 150 días de bombardeo con los Ca-48 en uno de los aceleradores de iones más potentes del mundo, el ciclotrón JINR U400 .

Se lograron obtener 6 átomos y 2 isótopos del elemento 117, uno con 176 neutrones y el otro con 177. Para cada uno de los átomos se identificó un decaimiento alfa al elemento 115 seguido por otro alfa al elemento 113. En un decaimiento alfa, el núcleo del átomo pierde dos protones y dos neutrones, llamada partícula alfa o núcleo de Helio. Luego el núcleo se fisionó en dos elementos mas ligeros. En total se produjeron 11 isótopos diferentes ricos en neutrones, lo cual puede demostrar que existe una “isla de estabilidad” en los elementos superpesados ya que su tiempo de vida media es mayor que de elementos más ligeros como el elemento 116.

Debemos tomar en cuenta que cuanto más grande es el átomo, tiene más protones y más neutrones, se hace más inestable. La “isla de estabilidad” es una teoría de la física nuclear que se refiere a la posible existencia de una región más allá de la tabla periódica donde los nuevos elementos súper-pesados con un número especial de neutrones y protones muestran un incremento en su estabilidad. Esta estabilidad aumentará nuestra tabla periódica a elementos inimaginables, con nuevas propiedades físicas y químicas, que podrían generar nuevas tecnologías y materiales.

Ya son seis los elementos sintetizados por este laboratorio en Dubna (113, 114, 115, 116, 117 y 118, el más pesado de todos) y desde 1940, ya son 26 elementos más añadidos a nuestra tabla periódica después del Uranio (U).

Referencia:

DOE/Lawrence Livermore National Laboratory. "Nuclear Missing Link Created at Last: Superheavy Element 117." ScienceDaily 7 April 2010. 7 April 2010 .